¿Quién no tiene un amigo fan de… Madonna?

Posted on 2012/02/06 por

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Los fans hablan claro, Madonna: GUAPA y GUAPA y GUAPA, y REINA y REINA y REINA, REINA, REINA.

Pues así se resume la sarta de topicazos manidos que sueltan las fanas de Madonna ante cada aparición que dé su diva, haga lo que haga o como lo haga:

Y es que, de verdad, ¡qué manía que tiene la gente de buscarse reyes y reinas a quien adorar, de colocar a gentuza por encima de si mismos! ¡ni que nos hicieran falta, coño, pesadas! Y esto es el conocido chow privado que se montan las cofrades de la Vírgen de la Alegría pero absolutamente extrapolable al madonnismo y al talifanismo en general: el sumo sacerdote del marketing lo prepara todo, monta el icono, enciende las velas y se aparta a un lado para dejar actuar a las feligresas que empezarán a gritar como locas ante cada evento, aclamándolo como si fuera una revelación única e irrepetible por muy programado, orquestado, repetido y predecible que pueda ser. Pero en defensa de las de Almatosa, ellas sí que saben que forman parte de la actuación, porque la han organizado ellas mismas y bien teta que se lo pasan. Sin embargo, cuando alguien es fan, no le queda más remedio que hacer el ridículo como un pelele y que su idolatrada figura siga recogiendo jugosos dividendos por ello.

“Fans can makee you famous, a contract can make you rich, the press can make you a superstar…”

¿Y acaso el retorno de la Reina Viejunna es malo? Pues mire Vd. no, o al menos el single, porque habrá que ver si este álbum de autobombo y platillo titulado M.D.N.A, nos viene tan relleno de corchopán como los anteriores, pero el hecho de que el single de adelanto esté situado a mitad del tracklist hace pensar, a priori, que no, y es que Madonna no se puede permitir un nuevo traspiés ahora. El sincronizadísimo adelanto de ‘Give me all your luvin’ suena muy bien en su versión definitiva, con toda su sobreproducción de laboratorio de hits que lo convierte en un trallazo. Sin embargo, la misma tonadilla no valía un pimiento cuando la conocimos hace meses filtrada -no queda muy claro si intencionadamente- en versión maquetera. Y ahora nos ha venido con un doble feat. de lujo: Nicki Minaj y M.I.A. en plan apoyo de las nuevas generaciones y guiños con los que atraerse a negras chungas y maricas alternativas, en un momento en el que la fuerte competencia le hacen necesitar de toda la ayuda -mediática o musical- posible para seguir estando entronizada.

Que sí, que la canción está muy bien -gracias al hada de la sobreproducción- y el video bastante cachondo, y tal -sin duda, de lo mejorcito que ha hecho en muchos años-, que Madonna ha resucitado la idea de reirse de si misma -precisamente lo que hizo que  al principio nos cayera simpática la Germanotta frente el hastío hacia el divismo caduco de la Ciccone-, y un largo etc y blabla… Pero no nos engañemos, burlarse de la fama -que no de ella misma en realidad, pues no está su imagen para más deterioros- era el recurso que le quedaba para seguir manteniendo su estrellato languideciente. Si quería comerse algo tenía que recurrir al humor, pero no está la cosa como para ponerse a imitar a la Gaga, así que mejor que ridiculizarse a si misma, hacerlo de las fans que con esas migajas de protagonismo se seguirán sintiendo lo bastante felices para mantener el mito y encendidas las velas frente a su altar, aunque ante él fueran sacrificadas.

De todas maneras, yo ya me he aprendido alguna coreografía, porque esto lo vamos a petardear de lo lindo. Disfrutar de Madonna -como de cualquier estrella del pop- es sano y saludable siempre y cuando recordemos que no es una reina sino una bufona y que está para eso, para hacernos menear el kk’s, reirnos con ella -cuando no de ella y bailar. El resto, son ganas de someterse a devociones monárquicas, como si no tuvieramos bastante con las de verdad, para crear nuevas -en plan cofrades de la Vírgen de Almatosa- o participar en su campaña de marketing sin cobrar nada a cambio.

La Super Bowl, el circo y sus payasos.

Y este lanzamiento ha venido meticulósamente planeado –con el propio de M.I.A., siempre tocando los cojoncillos-, y con su puesta de largo y presentación en el intermedio de la Super Bowl, para el que Madonna llevó trece minutos de carísima gloria prefabricada, dejando claro que siempre se puede ser una reina si te gastas los cuartos en una carísima coronación, total, el populacho te creerá igual. Aunque eso sí, con esos taconazos y esos añazos que llevas encima, hermosa, yo no me habría puesto a subir tantas escaleras, que se te nota que te falta el resuello en más de una ocasión, que apenas llegas a encajar en las coreos entre las virguerías que luce el extraordinario cuerpo de bailarines que has contratado. Menos mal que todo era en riguroso playback que si no, menudos jadeos se te habrían oido, hermosa.

Y así que la vemos entrando con un mayestático “Vogue” en ese plan Cleopatra visitando Roma, mientras ella rompe el homenaje mankiewicziano luciendo un outfit tipo Caballeros del Zodiaco. Terminado el pase de modelos a la romana, despide a la legión para quedarse petardeando en medio de un circo de canis en chandal e interpretar “Music”, descansar mientras un extraño ser -de cara operada y pelo tipo pubís portugués-, se dedica a hacer acrobacias dignas de una inyección letal  y terminar en una especie de momento cómico con LMFAO (disfrazados de negroschungos-vestidos de romanos) que da más vergüenza que otra cosa.

Con pinceladas de la reciente petardada “I’m Sexy and I know it” de sus colaboradores, se prepara lo que se esperaba: el “Give Me All Your Luvin’, llenándose de nuevo el sobreiluminado escenario central de cheerladders a la egipcia, emergiendo la Nicki y la M.I.A., y haciendo todo el playback muy bien -con choque de culos entre la diva y las divettes- que se ve como muy de malotas colegas. Sin embargo, lo que cuajó -y ofendió muchísimo- es que M.I.A. hiciera peinetas al respetable, tomándoselo la opinón pública yankorra como una afrenta hacia ellos mismos por parte de una extranjera y acusándola de querer eclipsar a la auténtica diva protagonista -y autóctona- con ese gesto “inapropiado” ¿Pero so mojigatos no veis que era parte de la coreografía, que está en la letra el decir “I don’t give a shit”!? ¡Pero si ya lo hace en el mismo video! Ay, qué gente, madre, qué gente…

Finalizada la re-presentación del nuevo single, llegan los tambores de Teruel -o algo así- y un negro gordo (Cee Lo Green) al que la gente debe de conocer mucho o eso parecía, y a ese ritmo, suena el estribillo de “Open Your Heart” y el final de “Express Yourself”, transición tras la que se peta el escenario de coro gospel -todos monísimos- para darle al “Like A Prayer” -con el Cee Lo Green ese haciendo lo que la negra gorda de Glee, rematar a golpe exhibición de voz la última nota de cada estrofa. Tocando así de burdamente la fibra de la tontuna sectaria a los yankees cazurros -recordemos que una final de fútbol no atrae precisamente a los espectadores más intelectuales, terminan -por fin-, con la Ciccone esfumándose cual bruja de cuento y dejando en iluminado el campo con el lema “World Peace”. ¿Están de coña, no? Qué cachondos que son…

Pues nada, con lo que han ingresado en publicidad -también metieron un trailer de los Vengadores- tienen para organizar cinco finales de la Super Bowl más. En estos momentos de asco profundo es cuando hasta comprendo a Psygótica: todo es un puto marketing y las maricas, como el resto de la humanidad son predecibles y aburridas. Y para lo único que sirve una reina es para ser decapitada.

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